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POESÍA Y FICCIÓN

Yo no quiero ser Margaret Atwood

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Margaret Atwood dobla el turno.

Está sentada

En mi silla

Usurpándole el lugar a mi cadáver

Llevándose cada destello de imaginación posible

Propia

Mía

Las figuras no me asisten

Si no es a través de ella.

Pero Margaret Atwood

Viene de una casa demasiado norteña,

Demasiado acre y musgosa

La piel de su poesía es blanca.

Abro y cierro sus cuadernos,

Espantada,

Y me cobijo en los arbustos

Que componen sus cabellos

Paso por la página 85

Y me desangro,

Veo mi cadáver

El escarpelo de la máquina,

El féretro donde transportan mis vísceras.

Me he ido,

Como una melodía suave que se va difuminando.

Toda Margaret queda sin reparos

En la silla que

Fue árbol

Queda toda ella

En la hoja

Que fue árbol

Está mi fantasma merodeando

Viendo cómo la Atwood se queda,

Permanece al lado de un cuadro surrealista

Y me escurro

Me gasto como un cirio

Mientras la Atwood permanece

En una silla

En una hoja

En un árbol

Que corté para mí.

 

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POESÍA Y FICCIÓN

Andar, Comer o Parir

Por Darcy Borrero

El pueblo estaba envejeciendo. Las mujeres no querían saber de la maternidad. Los hombres no se ocupaban de los hijos ni de sus madres. Todos estaban ante una disyuntiva: andar, comer o parir.

Como respuesta, el gobierno trazó una política de coto al aborto. Ya no se podía practicar la regulación menstrual. El policlínico que se atreviera a regular una solita vagina, iba a vérselas directamente con el Comité Central,sin pasar siquiera por el ministerio de salud.

Yolandita tuvo entonces una idea. Por iniciativa propia empezó a castrar a cuantos hombres pudo. Intentaba seducirlos, hasta llevarlos a la cama. Allí mismo les practicaba la vasectomía.

Otras mujeres comenzaron a seguir su ejemplo, y pronto Yolandita se convirtió en la voz cantante de la Federación, pero la alegría duró poco, como suele suceder en estos casos. El Comité Central corrió a parar todo aquello, y abordó primero a la cabecilla, a quien mandó de inmediato para el Manto Negro.

Aunque las féminas se desalentaron, Yolandita desde la prisión las animaba, cada vez con mejores razonamientos, pero el más excelso fue, sin dudas, el de convidar a su sindicato al parto masivo.

Sí, parto general, embarazo general. Y todas las mujeres se embarazaron, y a los nueve meses todas parieron como ocurre habitualmente.

¿Qué se proponía Yolandita? Nadie lo sabía a ciencia cierta. El caso es que hasta ella misma parió en la cárcel.

Cuando el bebé apenas alcanzó las 20 libras, Yolandita creyó que ya estaba en buen peso como para deglutirlo. Pensó si sería mejor seguirlo cebando, o si por el contrario, debía dar ya la lección a sus camaradas del Comité Central.

Lo hizo, y no por mera antropofagia, sino por liderazgo de quien sabe justa la causa de su lucha. Así la siguieron todas las federadas. Una, incluso, que había parido quintillizos ¡Qué clase de quíntuple lección les daría a los camaradas del Comité Central!

¡Excelente solución! –observaron las mujeres de países vecinos ¡Qué valor hay en aquel mojoncito de isla! –notaron las mujeres del lejano Oriente. ¡Y nosotras que tenemos terror hasta de enseñar un pelito, y vivimos escondidas bajo mantas y velos!

No quedaban dudas de que el problema estaba resuelto. Ya no había disyuntiva alguna entre andar, comer o parir. Ya se podía parir, de paso aprovechar para comer, ¿y andar?… bah, andar era lo de menos.

No sería en Adiddas o Converse, tampoco en jeans modernos ripeaos, ni en carros de 200 mil dólares, pero se andaría de cualquier modo, carajo. En guagua, a caballo, en botella, en bicitaxi, o en bicicleta. Con chupa meaos, zapatos con hambre, o botas de agua, quizás chancletas. En ropa de saco, o con la bandera como vestido. Pero, que nadie se queje por andar, porque el caso es andar, da lo mismo con qué.

Ahora, el principal problema, que era de barriga, ya estaba resuelto, y en la misma barriga. Allí se alojaba tu bebé, y luego lo botabas o parías para recogerlo o engullirlo otra vez, y así el ciclo podía durar la vida entera, y eras una mujer sin problemas porque podías andar, comer y parir sin ningún inconveniente.

Ya no había que preocuparse por el precio de la vianda, por el tomate, o por la prohibida carne roja.

Es más, si eras caritativa hasta podías tener maridos y compartir con ellos el saludable bocado, que iba puro de vientre a vientre, de nuevo ¿Acaso esto no era perfecto? ¿Acaso no fueron brillantes las ideas de Yolandita?

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POESÍA Y FICCIÓN

El verdadero destino de Camilo Cienfuegos

Primera sesión de interrogatorio por hallazgo de restos humanos óseos, Prisión de Villa Marista, La Habana, diciembre, 2014 (transcripción)

Oficial de investigación: ¿De dónde sacó usted estos huesos?

Sospechoso: No sé de qué usted me habla

Oficial: No se haga usted el desentendido y responda hacia dónde pretendía llevarlos, ¿acaso nos toma por tontos?

Sospechoso: (Tembloroso y con las manos heladas) De verdad que no sé qué me quiere decir, pero si se refiere a esos huesos, le juro que no son más que comida para mis perritos.

Oficial: ¿Cómo se atreve usted, no ve el lío en que está metido? Y para que lo sepa de una buena vez, esos huesos eran la memoria del Comandante Camilo Cienfuegos

Sospechoso: No puede hablar en serio (Un chorro de orine corre por la línea central de sus pantalones, pestilentes ya desde el día mismo de la detención). Lo siento, pero no cree usted que es absurdo que estos huesos sean de Camilo, habiendo él desaparecido en el mar…

Oficial: ¿Qué dice, inmundicia? ¿Cómo se le ocurre hablar de eso? (Dirigiéndose ahora al soldado) Llévelo a su celda y mande llamar el próximo ¡Cojones! Este “hijueputa” no va a ver el Sol más nunca en su vida si de mí depende (balbucea entre resabios). Él no sabe lo que cuesta meterse con la tradición revolucionaria.

Coronel López: Y entonces… Hasta que por fin termina usted. Cuénteme cómo le fue con el loco ¿Declara o no?

Oficial: Lo siento, mi coronel. El hombre no habla, pero ya el cerco se le está estrechando. Aquí le traigo la grabación del interrogatorio. Analícela usted mismo. Con permiso, Ordene (dice esto llevándose el palmo a la frente).

Coronel López: Después de haber visto este video, hay algo que aún no comprendo ¿En serio este loco puede subestimarnos así? ¡Vaya invento! ¡¿Huesos humanos para alimentar a sus perros!? ¡Ni que fuésemos unos burros! ¿Cómo habrán llegado a sus manos? Son tantas las preguntas y tan pocas las respuestas. Todos sabemos de la existencia aquí en Cuba de un mercado de huesos, pero cómo demostrarlo. La gente no es boba, es lógico que nosotros los policías, agentes de la ley y el orden tengamos las mismas necesidades de todos. Ya no nos toman en serio. Se ha vuelto un problema grave ejercer este oficio, al menos si uno quiere rescatarlo y no corromperse. De todos modos, debe haber una forma de desenredar este hilo. Pero, ¿qué le diremos a la gente: encontramos a un hombre de camino con un saco, lo paramos y lo montamos en la patrulla porque pensamos que había robado algo de valor y sin embargo eran unos huesos humanos lo que llevaba? Absurdo. Pero además, en verdad les diremos a todos nuestras sospechas de si se trataba de los huesos de Camilo. De contra que no podemos hacerlo, quién lo creería. Pues bien, ahora se me hace mejor renunciar. Ay, pero cómo puedes pensar en renunciar, López, si eres del aparato, mejor piensa en resolver ya mismo este caso, sabes que hay un dedo ordenándote hacerlo en menos de 24 horas.

Ritual de Palo Monte, ceremonia en La Güinera, La Habana, 7 mayo de 2013, 22: 10 horas

Presidente cubano de la Regla de Osha y el Palo Monte: Padre Nganga, yo soy el hijo de este fundamento, algo creado por mi propia espiritualidad, y mediante este sacrificio hago un pacto contigo, mi emfumbe, para que transmitas a mi cuerpo este espíritu guerrero, del Comandante Camilo Cienfuegos, el más bravo y querido de los héroes cubanos. Por este pacto él se convertirá no en mi esclavo, sino en mi espíritu guardiero. (Dice todo en dialecto bantú) Espíritu Cumalón, Casagrande, Quitapeso,…

La verdad es que estoy en esta ceremonia solo por casualidad. Es un ritual bastante reservado y planeado con mucha discreción según tengo entendido. He recibido una “invitación” del palero principal a cargo del trabajo, precisamente porque lo conocí en el plante cuando recibía el cofá de Orula. Al margen, emprendía una rigurosa investigación sobre el uso de los huesos humanos en las religiones afrocubanas, en el folclor, y en especial en el Palomonte. Aquí mismo, en esta casa religiosa encontré un hueso parecido, por la extensión, a un fémur, o sea, la pierna de sabrá Dios quién. Pero los practicantes de esta religión les llaman canillas, y las utilizan para hacer caminar a los muertos en la persona religiosa que los recibe. De todos modos, y retornando al tema de mi investigación, para mí lo más importante era saber, si en efecto, esta rama religiosa usaba los huesos de mis parientes, de mis vecinos o los de los tuyos, porque habían ciertos rumores por las calles que ponían en el ojo del huracán policial a los paleros, hasta se comentaba que al Cementerio de Colón lo estaban levantando en peso. Pero eso no es todo, ni siquiera es la mitad. Las tumbas de Eduardo Chibás y su familia han sido saqueadas en más de una ocasión, y ya nadie duda que los huesos valgan tanto como las joyas, y aun más pese a lo grotesco de tal afirmación.

Fue en mi pesquisa casi antropológica, haciendo preguntas extrañas por la calle, como accedí a estas informaciones de primera mano. Poco a poco llegué a entablar una estrecha relación con un palero, y ya hasta tenía trato con la Asociación Yoruba de La Habana. De ahí salieron algunas respuestas para mis tantas inquietudes, y el hecho es este: en la religión del Palomonte existen muchísimos secretos, pero de lo que pudieron revelarme impacta el uso de huesos de niños pequeños y fetos, considerados prendas de extraordinario valor para hacer pactos con la muerte. Se dice que con los restos se hace inché o polvo para lograr determinadas cosas o vencimientos deseados por los mayomberos. Incluso la historia se remonta a cuando los marines de paso en su conquista y colonización cogían estos artículos en alta mar y creían aliviar sus dolores, en todo un ritual místico o mágico-religioso. Por eso me pregunté qué sentido tenía aliviar dolores con los restos de Chibás o ritualizar los de Camilo Cienfuegos. Dudé entonces si mis oídos me habían jugado una mala pasada. Pero por lo que pude dilucidar, las ramas religiosas, muchísimas además, hacen interpretaciones particulares de la fe original; y según la rama donde traté de insertarme, la Guilarte, proveniente de una zona de Matanzas, la grandeza de un palero está en la selección de su muerto o emfumbe, y mientras más guerrero haya sido este en vida, mejor guardián podrá ser como muerto. Así entiendo y no es de extrañar que los héroes de nuestra patria sean tan cotizados en estas lides. Extraño sí es que el Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, permanezca intacto, si acaso no nos están pasando “gato por liebre”. Sin embargo, resulta curioso en este folclorismo salvaje que quienes vayan a parar con más facilidad a la olla de los paleros, sean precisamente los héroes con mayor polémica o misticismo en torno a su muerte. Eduardo Chibás, por su parte, murió 9 días después de dispararse en la ingle, y como cuenta la historia oficial se trataba de un intento de suicidio por no poder demostrar la culpabilidad de un ministro, como parte de sus habituales críticas a la sociedad corrupta de los 50´ en Cuba. Como su lema se planteaba la vergüenza contra el dinero, al parecer Chibás prefería suicidarse con tal de no perder su vergüenza.

Así narra los hechos la historia cubana contemporánea. De igual forma, Camilo Cienfuegos siluetea al héroe cubano que tal vez encierra con mayor fuerza el misticismo alrededor de su muerte:

La versión oficial indica: “Camilo Cienfuegos falleció el 28 de octubre de 1959, en un accidente de aviación a causa del mal tiempo mientras retornaba de Camagüey a La Habana a bordo de su avión ejecutivo, un Cessna 310. No obstante, nunca se pudieron encontrar restos del Comandante ni de su avión. Tampoco hubo informes de problemas climáticos en la ruta que supuestamente debía seguir el mismo, ni el avión emitió ninguna llamada de auxilio. Lo cierto es que toda Cuba se movilizó en su búsqueda durante varios días, siendo este uno de los eventos más conmovedores de los primeros años de la Revolución Cubana”.

Al margen de esta versión, han surgido algunas hipótesis para tratar de explicar la causa real de la desaparición de Camilo y de los hechos precedentes, e incluso se ha llegado a hablar de su muerte como una asignatura pendiente de la historia última de Cuba, debido al intenso conflicto de intereses que la rodea y a la ausencia de información confiable capaz de competir con la versión oficial. Las dos vertientes sugeridas han polarizado toda la literatura y el audiovisual producidos en torno al tema. Unos insinúan que el avión fue derribado erróneamente por la propia defensa antiaérea cubana, producto de la gran tensión sobre esas fuerzas en aquella época a raíz de las constantes violaciones del espacio aéreo cubano.

La otra versión, en la línea revolucionaria, proyecta la implicación de la Agencia de Inteligencia Americana (CIA) en el derribo del avión y la muerte de Camilo, basándose en los persistentes atentados perpetrados contra los héroes de la guerra contra el régimen de Fulgencio Batista.

De cualquier forma, no creo que sea yo la primera persona en dudar –al menos por unas milésimas de segundos- si Camilo abordó ese avión. No se necesita tener un aguzado sentido de la vista para percibir algo oscuro alrededor de su defunción. Por eso, a base de algo más que instinto, he descubierto a dónde fue a parar Camilo Cienfuegos, ¿acaso a la olla de un palero?

En primer lugar, ¿qué se sabe del sitio donde presuntamente cayó Camilo?… Lo único que a duras penas me han dicho los libros de Historia de Cuba y de Educación Cívica es acerca del deber de echar ofrendas florales al mar año tras año como un símbolo de nuestra veneración. Sin embargo, tampoco creí nunca la tentadora versión de un documental contrarrevolucionario; este echó mano de las legendarias antipatías entre los líderes del proceso para insinuar que a Camilo simplemente lo habían quitado del medio. Nunca he creído en esa farsa porque al momento de la muerte de Camilo ya estaban repartidos los lugares y hasta el trono tenía cabeza y nombre…

Camilo no abordó ese avión. La verdad, cuesta trabajo aceptar esa idea, peor aún atreverse a publicarlo. Pero es así. Y se me hace la confirmación de una idea previamente concebida por muchos.

Viaje en busca de Camilo…

El Presidente de la Asociación de Sacerdotes y Maestros del Palo Mayombe, cubano radicado en Miami, viajó a Cuba en mayo de 2013 con el objetivo de adquirir los restos de un héroe revolucionario y montar un fundamento o prenda (elemento inicial de consagración para los practicantes). ¿Por qué? Obvio. La isla ha sido uno de los centros de expansión de las religiones del Congo, y qué mejor lugar para hallar un espíritu guardiero heroico siendo este el escenario de tamaña tradición de lucha. Nngún lugar como Cuba para esas acciones, pero según la carta de este hombre al palero que yo conozco, él se encontraba obsesionado con la vida de Camilo Cienfuegos, y tenía revelaciones en el campo espiritual de que el mártir no había muerto como se recoge en los libros de Historia de Cuba. De ahí provino, por uno de los siete mandamientos de su religión –el respeto a la palabra del muerto o emfumbe- la decisión de indagar sobre el espíritu de Camilo, y el tratar de pactar con el mismo. La búsqueda se sabía difícil de antemano, pero los paleros solo usan para montar los fundamentos algunas partes del esqueleto humano como los llamados combeyumba o mandíbulas, (sólida demostración de que casi siempre necesitan el cráneo de alguien).

El Gran Maestro intuía varias cosas: Camilo no podía haber terminado en un laboratorio de Biología, y mucho menos en un museo o centro de estudios de Medicina, pero se cuestionaba si algún panteón particular hacía de casa última del mártir. Por un ejercicio complejo de decantación llegó a la Casa de Lawton o Casa Natal Camilo Cienfuegos, tal vez por parecer el lugar más obvio, y en el que nadie buscaría. Varios registros se realizaron al interior de sus patios, pero era evidente que allí el héroe no estaba. Mucho menos se podía pensar encontrarlo en el Cementerio de Colón, aunque hubiera sido un lugar exquisito, primero por su gran extensión –cosa que lo hace parecer una Necrópolis madrileña, en vez de un cementerio cubano-; y entre otras muchas razones por ser constantemente visitado en detalle–.

No obstante, en la memoria y los libros familiares de Carlos Bauta, su administrador, se guardan secretos de Estado como la ubicación de la tumba de Ochoa y otros añejos (datan del primer entierro en el camposanto). Entonces, por una ecuación prácticamente geográfica, los paleros llegaron al casi anónimo cementerio de la iglesia de Jesús del Monte, en Diez de Octubre. Pocas personas conocen de ese cementerio, padece de la llamada anomia social; tal vez debido a su estratégica posición, y más aún por hallarse enclavado en un santuario.

¿Que faltan razones para asegurar que Camilo fuera enterrado en ese sitio? No. Primero, por haber nacido en sus cercanías, y segundo, porque en ese pequeño camposanto fueron enterrados algunos mártires de la lucha contra el régimen de Machado como Félix Ernesto Alpízar. Aún así, cabe una razón bastante especial: además de ser un lugar bastante desconocido, al parecer Camilo sentía cierta predilección por él. Incluso, entre los vecinos más ancianos se cuenta de un aterrizaje que tuvo lugar allí: se trató nada más ni nada menos que del helicóptero del héroe en los primeros días de la Revolución.

¿Cómo dieron con el lugar exacto los paleros? Ellos mismos todavía se lo preguntan, pero todo apunta a la perspicacia y a mucha brujería, mucha burukutela bilongo salación –como se conocen dichas prácticas. El culto del Palo se centra sobre el altar o receptáculo conocido como Nganga o Prenda, espacio que los sacerdotes o mayomberos consagran y llenan de tierra sagrada, palos, restos humanos y otros objetos, y que los ayudan a obtener determinado vencimiento en sus vidas. El espacio religioso se halla también habitado por un muerto o el espíritu de un muerto (en raras ocasiones, el antepasado directo del dueño del objeto). Tal espíritu actúa como guía para todas las actividades religiosas relacionadas con el Nganga. Aún así, hay elementos sugerentes de discordancia o contradicción entre los propios religiosos. Es decir, unos creen que mientras más bruto y guerrero haya sido el muerto, para ellos resulta más conveniente. Mientras, otros consideran como lo importante, que el espíritu consagrado por ellos haya sido alguien altamente instruido –dejando un espacio mínimo para establecer conclusiones sobre esta religión. Lo que sí parece una conclusión generalizada, es la potencia atribuida a la religión del Palomonte: por ella se logra hasta salvar vidas humanas con esencias y espiritualidades. Por el contrario – si se utilizan restos, puede llegar a causar males irremediables.

Cuando termina una ceremonia de Palomonte como el montaje de un fundamento con huesos, estos se conservan o desechan en relación con el trabajo desarrollado. Muchas veces se abandonan en el propio lugar de la actividad religiosa, y luego llega la policía y se topa con casos que hostigan sus neuronas, sin respuestas la mayoría de las ocasiones. Los hallazgos se pasan a Medicina Legal, y luego se procede al examen antropológico forense.

Aquel día yo presencié la ceremonia, nadie me lo contó. Y escuché perfectamente el nombre de Camilo Cienfuegos, y desde aquel momento comencé a grabar el audio con mi teléfono celular –con mucho disimulo desde luego-, pues yo sí no quería meterme en líos, mucho menos a sabiendas de que los paleros me podían desaparecer del mapa si me tomaban por sorpresa (ahora hubiera sido yo misma -digo, mis huesos, no yo- el contenido de alguno de sus fundamentos). En realidad, aún conservo la fotografía del hueso tomada a escondidas esa misma noche, pero eso de poco sirve porque según averigüé con los antropólogos forenses, el esqueleto te puede brindar mucha información sobre quién fue la persona en vida, y la actividad a la que se dedicó, pero es casi imposible determinar su identidad, mucho menos a través de una foto. De cualquier manera, yo guardo la foto, y aunque la tomé por un poco de ignorancia religiosa, ahí la tengo como constancia.

Después de eso, no tuve noticias del destino del hueso fotografiado –perteneciente a una pierna-, ni del cráneo paralelo a este, justo encima, pero imposible de fotografiar porque moría de miedo; y de inclinar el celular, el ángulo me iba a delatar por completo. Solo supe al cabo de los meses –producto de mis contactos por la investigación previa- que habían detenido a un viejo enfermo psiquiátrico por las calles de la Guanabacoa con un saco repleto de objetos, entre ellos unos huesos. Por aquel momento no asocié este incidente con el tema de la ceremonia de Palo Monte: aún percibo una relación tan distante entre ambas cosas, que me sigo preguntando cómo pudo ser posible. Supe de este viejo mientras hacía una entrevista a un policía, cuyo nombre se me hace absurdo revelar por razones obvias. Yo le preguntaba con rotunda ingenuidad sobre hechos de robo de huesos y exhumaciones ilegales de cadáveres en el territorio de La Güinera, Arroyo Naranjo, pero el poli me respondía: como no hay cementerio aledaño a La Güinera, los casos corresponden a hallazgos de restos en ceibas y a orillas de ríos como producto de ciclos de ceremonias religiosas y actividades afines. Me dijo también que casi siempre encuentran restos humanos, a causa del saqueo de cementerios, en el municipio de Guanabacoa.

Disimulé un poco que persistía mi interés en el tema de los cementerios y de los robos, pero mi cerebro se había girado inmediatamente al relato del poli sobre los hallazgos. Él incluso me copió algunas imágenes en mi memoria USB bajo el compromiso de no compartirlas con nadie. Desde entonces pasé algún tiempo charlando con él una vez por semana, esperándolo a la entrada de su apartamento, cerca de mi casa. Así fui escudriñando la información, hasta que logré pasar un DVD con la grabación del interrogatorio hecho por él mismo al enfermo psiquiátrico, o loco, como él decía, qué más da. Como de costumbre, por los medios y canales de prensa oficiales, no se dio a conocer este hecho, y no culpo a los medios. Además, ¿qué publicarían, acaso un titular como este: “Arrestan a enfermo psiquiátrico caminando con un saco de huesos humanos”? En verdad resultaría impactante ver algo como eso en nuestras pantallas o leerlo en nuestros periódicos. Pero como yo no escribo noticias, decidí contarlo por tratarse de una experiencia indigna de guardar para mí sola.

Aquel día cuando logré que el poli me pasara el video, estaba yo muy feliz, pero no podía dejar ahí la relación, y tuve que pasarme algún tiempo más sosteniendo largas pláticas con él, aunque no todas fueron improductivas. De hecho, me enteré de cosas prácticamente insólitas: algunos trabajadores del cementerio desviaban los restos humanos de los osarios, y en el momento de los saneamientos permitían el acceso a practicantes de diversas religiones para tomar los huesos y llevárselos descaradamente. Lo más impresionante fue saber de un empleado de la necrópolis de Colón acostumbrado a desviar de su recorrido habitual el camión que solía trasladar los restos saneados. El camión, en lugar de dirigirse a centros de estudio de Medicina, Biotecnología, Biología y carreras afines, se dirigió a la casa de un palero en la mismísima Guanabacoa. Supe incluso de un padre a quien le saquearon la tumba de su hijo pequeño en el cementerio de Calabazar, Boyeros; y hasta de estudiantes de Medicina y profesores habituados a coleccionar esqueletos humanos completos, adquiridos mediante cartas de estudio; y luego les ponían nombre y casi hablaban con ellos.

Aquí está el interrogatorio que el policía me facilitó. Decidí transcribirlo, pero aún conservo el DVD con el original. Fueron meses de intensa búsqueda y documentación, de análisis constante de la joya de la historia que tenía en mis manos. El loco tenía en su saco basura y objetos de cualquier tipo, incluso juguetes, y eso puede explicarse con el informe médico: se trataba de un bipolar maniaco-depresivo. En su período de manía se obsesionaba con recoger cosas en los basureros o en cualquier parte. A quienes padecen esta patología les llaman comúnmente en la calle “buzos”. Por esta información, todo se vuelve más comprensible, y atar los cabos sueltos es un cálculo elemental y no una peripecia detectivesca. El portador de los huesos no los robó, sino que los encontró a posteriori en el lugar de una ceremonia religiosa. Pero aún así, había puntos inconexos, si el hombre andaba con el saco de huesos por Guanabacoa por qué conectarlo con aquel caso, si la ceremonia la presencié en La Güinera, no en Guanabacoa. Sin embargo, cuando se examinaron los huesos de la bolsa, los forenses declararon en el informe un fémur y un cráneo. Y ese fémur, que coincide en absoluto con el de mi fotografía, muestra una fisura hecha, no post mórtem como pensaron los médicos, sino provocada por una bala de ametralladora –inconfundible por la peculiaridad de su trazo-. Pero hay algo más: Se trata de un detalle coincidente con un pasaje histórico sobre la vida de Camilo, el día del segundo ataque a Pino del Agua. El Che lo relató en su diario, donde apuntó lo siguiente:

(…) “El ametralladorista iba avanzando con la tropa, pero en un momento dado se encontró en medio del huracán de fuego y con sus sirvientes muertos, dejando la ametralladora; ya era de día, el ataque se había iniciado de noche; Camilo se precipitó sobre la ametralladora para defenderla y salvarla, dos balas le dieron, una le atravesó el muslo izquierdo” (…) (tomado de Pasajes de la Guerra Revolucionaria p 297)

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POESÍA Y FICCIÓN

El Internet Es…

manoEl colmo de mi abuela fue la *definición de Internet cuando le pregunté:

–Darcyta, ¿tú piensas que yo soy boba? Internet es lo que va de aquí para allá -de Cuba pá fuera y del mundo pá cá. Es el correo que me manda tu mamá de Angola…

No son estas definiciones cualquiera, sino las de ancianos y otras personas lejanas al tema en Cuba. La mayoría de los encuestados viven en el reparto capitalino de La Guinera. Otros, fueron hallados al azar en un asilo de abuelos en Diez de Octubre y en la recepción de la Facultad de Comunicación. No hay conceptos correctos o incorrectos, sino sinceros y espontáneos.

Internet es…

Adis, 68 años: lo que va de aquí para allá -de Cuba para fuera y del mundo para acá. Es el correo que me manda tu mamá de Angola…

Ana, 67 años: Abarca cosas infinitas, millones de cosas, tiene de todo y es muy útil.

Raiza, 66 años: medio de comunicación con el exterior, universo de conocimientos donde surgen informaciones falsas, desconocidas…

Oscar, 65 años: Yo no sé nada de eso. Estoy muy viejo y soy casi analfabeto.

Dora, 63 años: A donde uno lleva a arreglar los teléfonos, donde se compran las tarjetas para móviles.

Bárbaro, 65 años: Debe ser la comunicación internacional

Benecia, 60 años: yo estoy muy vieja para saber de eso

Gladis, 62 años: yo nunca lo he visto

Blas, 78 años: no sé para qué tú estás cogiendo eso

Joaquín, 70 años: un avance de la ciencia, solo para países desarrollados

Faustino, 82 años: Dímelo tú. Lo oigo en la televisión, pero no se me mete en la cabeza.

Aracelis, 90 años: Si lo tuviera te lo diría, pero creo que es lo máximo

Juan, 48 años: una forma de comunicación más rápida.

Pedro, 52 años: una vía de comunicación, tremendo adelanto de la ciencia pero no para nosotros

Cardoso, 88 años: No sé qué es eso, ni tengo dinero para pagarlo

Francis, 63 años: Es la comunicación entre personas a distancia

Lucía, 78 años: Te enteras de muchas cosas. El Internet hace falta porque solo tenemos el paquete de la semana

Nena, 70 años: Yo soy analfaburra, me da igual que haya Internet o no, yo nunca he tenido ni teléfono.

Maira, 49 años: Lo mejor, te puedes comunicar, ojala todo el mundo lo tuviera

Jorge Luis, 53 años: Si te digo… yo estoy fuera de todo eso

Acelia, 69 años: Para mí no es nada porque nunca he funcionado con eso, en las casas particulares nadie puede tenerlo

Ernesto, 79 años: Es un método de comunicación

Víctor, 72 años: Comunicación por inalámbrico

Alejandro, 60 años: El Internet es para macetas; eso es por el bloqueo

Raquel, 84 años: Yo sé que existen esas cosas, pero no me preguntes, mejor pregúntale a mi hija

Silvio, 66 años: Es el sistema de comunicación cibernáutica

Osvaldo, 48 años: Yo no sé dónde queda. No conozco para aquí arriba, yo vivo para allá abajo…no sé ese reparto…

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